La vertiente norte del macizo de Peñalara dispone de una variedad completa de los ecosistemas típicos de alta montaña, impresionantes roquedos, arroyos, chorreras, praderas y a mayor altura vegetación rastrera y algún que otro pino torturado por el viento.

En esta ocasión nuestra ruta transcurre a la sombra de los bellos pinares de Valsaín, cuya madera es muy apreciada comercialmente y que a convertido su explotación en un modelo de sostenibilidad reconocido internacionalmente.

Visitaremos parajes evocadores como el Moño de la Tía Andrea y la hermosa Majada Hambrienta, lugar en el que se encuentra el Chozo Aranguez, un refugio frecuentado por los montañeros que atacan la cumbre de Peñalara por esta vertiente.
Haremos la ruta tranquilamente, disfrutando del entorno y la compañía.
¿te atreves a vivir un día de los que cuentan?
